viernes, 12 de diciembre de 2014

Monegros Non-Stop 2014, sensaciones.



Jordi Pinyol, Director de Carrera de Monegros XXIII

Por primera vez en los doce años que hace que formo parte de la organización de la Travesía Monegros acabo ésta con mal sabor de boca. Quizás se deba al cansancio, no lo sé, pero realmente no se ha repetido esa sensación de alegría que me había acompañado al finalizar las anteriores ediciones.

Hace ya mucho tiempo que me di cuenta que en este pequeño mundo que es el Mushing era necesario escoger entre tener muchos amigos o intentar hacer y decir las cosas por su nombre. No sé si tuve la suerte o la desgracia (aunque apuesto por lo primero) de empezar mis días en este deporte de la mano de Carles García, crítico donde los haya, y a diferencia de muchos, consecuente con sus ideas. Él me demostró que si queríamos crecer como deporte las cosas había que hacerlas, ...hacerlas y hacerlas bien, sin amiguismos, cumpliendo reglamentos y sin buscar la aprobación de nadie.

No sé si fue casualidad, suerte, o que se cumplió esa máxima de «Dios los cría y ellos se juntan», pero al finalizar Carles su etapa en la AEM, y con él, los que formábamos la Junta directiva a su lado, empecé a formar parte del Club Mushing Monegros y de la organización de la Travesía. 

Ya casi ni recuerdo como fue el principio, pero sí sé que trabajar cada edición con Jos y el resto de la organización me ha aportado, como miembro de la misma, la seguridad de que estábamos haciendo las cosas bien.

Por supuesto no estamos en posesión de la verdad absoluta, faltaría más, y, por supuesto, cometemos errores. Pero en un país dónde en el mismísimo campeonato estatal ni siquiera te miran los perros, dónde en un gran número de carreras ni siquiera hay veterinario, dónde en muchísimas de ellas se ignoran por completo los reglamentos en temas de temperatura, vacunaciones, etc, creo que podemos decir que estamos haciendo las cosas bien (y no somos los únicos, ni lo pretendemos, evidentemente).

Aplicar los reglamentos y sancionar los incumplimientos del mismo, hacer verdaderos controles veterinarios, vigilar el estado de los perros en todo momento y obrar en consecuencia, etc, creo que son cosas que todos los organizadores deberíamos hacer, pero de la misma forma, todos los mushers deberíamos cumplir y aceptar.

En la entrega de premios de esta edición, en Peñalba, mis palabras crearon malestar entre varios de los mushers asistentes, me pregunto el porqué, ....no, miento, sé el porqué, pero estoy convencido de que no debería ser así.

Por un lado hice referencia a varios incumplimientos del reglamento, desde temas relacionados con las vacunaciones, a temas tan conocidos como tener perros sueltos en el stake out. Desde la organización decidimos no sancionar, pero sí hacer mención, sin nombrar a los infractores, de las infracciones. Sólo alguien que haya organizado algo alguna vez, con un mínimo de seriedad, sabe el compromiso en el que se pone a la organización cada vez que se infringe abiertamente el reglamento. 

Por otro lado hablé de la sensación que nos habían transmitido varios equipos, cada uno sabrá si se tiene que sentir aludido, de que era más importante ganar, o sacar el mejor tiempo posible que disfrutar de la Travesía, fue una sensación.

Hubo equipos muy rápidos, otros no tanto. Hubo equipos rápidos que llegaron en muy buenas condiciones, otros no tanto. En general no tenemos nada que reprochar en cuanto a las estrategias, estado de los perros y tiempos que hizo cada uno de los equipos, pero considero que estamos en nuestro derecho de señalar que nos sentíamos muy lejos del espíritu que nos había acompañado en anteriores Monegros.

Monegros siempre había sido aquella travesía donde veía disfrutar a los mushers junto a sus perros como en ningún otro sitio, parándose a descansar y a charlar tranquilamente en un puesto de control, parando al ver al coche escoba, para echarse una foto, tomar un trago y picar algo antes de seguir la marcha. Monegros siempre había sido aquella travesía en la que el crono era algo totalmente secundario para la mayoría de participantes.

A mí, personalmente, en el momento en el que un corredor me pidió, cuando estaba buscando su hoja de control, que lo dejara salir sin firmar, que ya firmaría después, para no perder tiempo, en ese momento, vi claro que algo no iba como a mí me hubiera gustado. Y que quede claro que no tengo nada que objetar a dicho corredor, puedo entender y respetar su espíritu tan competitivo, pero a la vez puedo no compartirlo ni desearlo en la Travesía (el espíritu tan competitivo, no a él).

Poco más me queda por decir, de seguir Monegros puede que tengamos que hacer un cambio para volver al espíritu de ediciones anteriores, o puede que se siga con éste, en cuyo caso sólo puedo decir que yo no formaré  parte de esta aventura. Quizás así podré dedicarme más a hacer Mushing y no dedicar tanto tiempo para que sean los demás quienes lo hagan. Eso sí, por favor, a todos los organizadores de las carreras a las que pueda asistir en un futuro....decidme que hago mal, decidme donde incumplo cualquier parte del reglamento, vigilad mis perros y sancionadme si es necesario, yo os pido disculpas y os doy las gracias por adelantado.

Un saludo

 Jordi Pinyol

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