sábado, 12 de diciembre de 2015

Memorias Memorables de la Travesía XXIV


Aún estamos de resaca de la Monegros XXIV.

Como novedad, hemos conocido la Serreta Negra, que conecta Los Monegros con la Comarca del Bajo Cinca, y la Ruta del Vedado, su bosque y los rincones semihabitados que esconde, algunos casi de cuento. Ciervos que te observan pasar o que cruzan la senda en SU territorio. Y nos hemos reencontrado con Peñalba, una localidad que siempre nos ha acogido con ganas y apoyo, mil gracias.

Cuando cerrábamos esta edición, la sensación fue que, desde luego, no había sido la Monegros más concurrida, pero sí había sido la más DISFRUTADA, con amplísima diferencia. La ausencia de un horario prieto y las ganas de Mushing permitieron a cada cual trabajar con sus perros al ritmo que necesitaba.



Es más, el hecho fortuito de ser pocos nos permitió hacer, todos los días, comida y cena de alforja, compartiendo viandas y muchos grandes momentos, fruto de la convivencia (nos dimos cuenta de que, en realidad, en Monegros, quien dice alforja dice saco, …).

Ikatz e Igor se hicieron un domingo monumental, con una etapa extra, despidiéndose tempranamente, pero regalándonos unas risas en la primera cena pantagruélica del puente.  Álvaro se hizo una última etapa con ronda extra, porque Elvis estaba encantado y con ganas de más. Y Jaime y Laura, que venían con “kit de reparación de handler”, se adaptaron a ello y al ritmo de Bufer, que corrió y jugó como si no fuera tan geriátrico.


Y sobre todo, permitió que los miembros de organización (que en otras ediciones hubieran estado moviendo checks, banderas, piquetas, haciendo excels, ...) pudieran entrenar  y disfrutar las rutas.

El domingo, además, nos visitaron varias de nuestras grandes ausencias. Una autocaravana siempre cargada de historias y abrazos (espectaculaaaar….). Y unos trolls que brotaron de la nada como dos setas, y nos dejaron con cara de pasmados, pero felices de verlos.  A los que queríais venir pero nos faltasteis por fuerza mayor, os echamos de menos, y no sabremos bien cómo transmitiros todos los momentos, pero lo intentaremos!

Cerramos esta edición con dolor… de mandíbulas y de abdominales, porque el buen humor nos llenó y nos cargó las pilas. Creo que no soy la única a quien aún  le da la risa floja pensando en “quien jugará con la pelota de Pilates en maternidad, si Jaime o Bufer…”

Y, por supuesto, nos hubiera encantado acoger a muchos más equipos, como en otras ediciones. Pero siempre con el mismo ambiente “fuera del crono” que habíamos diseñado. Esto era una condición sine qua non para esta Travesía, y nos ha gustado tanto que no queremos alejarnos mucho de ella.



Los equipos de organización que han pasado por Monegros ya conocen lo que es estar ligado al crono, con recorridos de 150 km. De hecho, la “Travesía de los Monegros  I” se planeó como unos 100 km, y se calcula que hicieron 200 o más, a golpe de brújula y mapas del ejercito… pero sin crono! (¡ o eso dicen los que sí estuvieron allí!)

También en varias ocasiones se ha usado el formato Non Stop. (La de 2002, de 200 km. Participaban 6 y acabaron 4; la de 2010, 140km., con bastantes más participantes).  La adrenalina extra del formato Non Stop es sana de vez en cuando, pero las estrategias de tiempos no siempre permiten disfrutar de las demás cosas como uno quisiera.

En los últimos años, el aumento de temperaturas medias ha retrasado los comienzos de los entrenamientos. Los pocos privilegiados que viven en zonas frías de la península (a los que envidiamos mucho, ¡pero mucho!) si pueden estar preparados en estas fechas para afrontar rutas como las que se hacían hace 10 años… Qué más quisiéramos…


El resto, por el clima o porque cada cual tiene sus cuitas con la vida, hemos de entrenar a otros ritmos y con otras aspiraciones… o sin aspiraciones, por el mero hecho de disfrutar viendo correr a nuestros perros.   

Nos propusimos encarar esta Travesía volviendo a los orígenes.  Y, sin saberlo y casi sin quererlo, es lo que hemos hecho. La idea es salir y volver, y que todos lleguemos, sin importar quien ha llegado antes que quien.  Y compartir la experiencia. Perros, caminos, amigos… ¡Mushing!  


En este caso había rutas definidas. Hace 23 años, posiblemente, había menos asfalto por atravesar y menos impedimentos por permisos y seguridad vial, pero menos tecnología. Hace 23 años la mayoría de nosotros  ni siquiera sabíamos qué era eso del Mushing.

Es un privilegio y un honor heredar parte de esa motivación de los fundadores.

No es fácil realizar XXIV ediciones consecutivas. Guardamos las imágenes y los recuerdos, y los tracks y roadbook de este año en el “baúl” de 500 gigas, con las demás desde que se archivan.

Ha concluido la edición XXIV


Ya falta menos para la XXV...


Nos veremos en Monegros.


1 comentario:

  1. Somos Jose Arias y Nuria Castells.
    Nos hace mucha ilusion que se celebrara la Monegros XXIV. Estamos muy desconectados de los calendarios y creimos que la Monegros habia desaparecido a partir de este año.

    Nos gusta mucho que disfrutarais de esta edicion y sobre todo de ese formato. En el tiempo que estubimos en la organizacion se hizo de muchas maneras. Cierto que en la primera fue, como lo explicais, realmente expectacular y asi quedo en nuestra memoria.

    Nos parece que fue en 1996 o 7 que desistiamos de organizar la prueba y en el ultimo momento y por "peticion popular" nos concentramos en Candasnos y con la ayuda del magnifico "Rayo Rojo" entonces alcalde de Candasnos y su coche rojo con el que hicimos a "toda hostia" el recorrido por las pistas. Unos 90 km en un hora, imaginaros el ritmo.

    El formato fue exactamente el mismo que habeis hecho este año, llegamos a aparcar todos los equipos en una calle de Peñalva para desayunar todos juntos en un bar. Imaginaros el espectaculo.

    Aquella edicion sirvio para cargar pilas y garantizarnos las ganas para unas cuantas ediciones mas de la Monegros.

    Esperemos que tenga el mismo efecto en vosotros y asi los amantes de las travesias de mushing puedan seguir disfrutando de esos maravillosos paisajes y vivencias.

    Jose y Nuria.

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